GLAUCOMA Y HOMEOPATÍA

El glaucoma es un trastorno en el cual aumenta la presión dentro del globo ocular, dañando el nervio óptico y causando pérdida de visión.
El interior de los ojos están llenos de un fluido llamado humor acuoso; éste; sale a través de lo que se denomina canales de salida. Cuando esta salida de humor acuoso es obstruida o interrumpida aumenta la presión ocular.
En general, el glaucoma no tiene una causa conocida, sin embargo, en ocasiones afecta a miembros de una misma familia.
Existen tres tipos de glaucoma: glaucoma de ángulo abierto, glaucoma de ángulo cerrado y glaucoma secundario.
El glaucoma de ángulo abierto puede padecerse a partir de los 35 años pero puntualmente también lo pueden padecer niños. La pérdida o daño al nervio óptico progresa lentamente.
El glaucoma de ángulo cerrado se caracteriza por un aumento de la presión ocular repentina. El problema esta en el iris, ya sea por un problema congénito o no. La pérdida de visión es rápida y más aguda.
El glaucoma secundario es debido a como el nombre lo sugiere, por un problema secundario, es decir, fármacos como corticoesteorides, enfermedades oculares, traumatismos…
El tratamiento para el glaucoma, sea del tipo que sea, esta basado en tres campos de actuación: farmacología (gotas, o bien por vía oral), láser, o cirugía. La farmacología se aplica para devolver la presión ocular a sus valores normales o aceptables, pero cuando no funciona o cuando los efectos secundarios de la mediación son demasiados, se opta por el láser o la cirugía para corregir la obstrucción por la cual provoca la elevación de la presión intraocular.
A nivel homeopático, el objetivo es el mismo, se intenta hacer descender la presión del globo ocular a valores normales y minimizar la sintomatología que esta enfermedad pude acarrear, tales como, perdida de visión, visión borrosa, picor, rojez, etc., etc. Frenar la progresión de eta enfermedad y controlar la presión ocular en muchas ocasiones evita la cirugía.
Una de las ventajas de la homeopatía es que no provoca los efectos secundarios de la farmacología, por lo que se podrá combinar ambos tratamientos, el convencional y el homeopático a fin y efecto de minimizar los efectos secundarios de la farmacología. Tomando homeopatía reduciremos la cantidad de gotas o pastillas por vía oral que tendríamos que tomar y conseguiremos reducir la presión intraocular más rápidamente.
De todos modos, la operación, bien por láser o bien cirugía convencional, es la solución permanente y soluciona el problema a pesar de no reparar el daño sufrido al nervio óptico con su consecuente pérdida de visión.
La homeopatía es efectiva, pero por desgracia, en este tipo de enfermedades o patologías no puede hacer mucho más que la medicina convencional, sino aumentar la efectividad del tratamiento uniendo fuerzas una y otra rama de la medicina. Todo homeópata que se precie y tenga dos dedos de frente, esta a favor de las operaciones y a favor de hacer prevalecer el bienestar del paciente ante todo. “Ante todo no dañar y luego curar”.

Josep Farre,
Homeópata Diplomado núm. 16.237